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Respuestas claras sobre el tratamiento subcero de aleaciones metálicas, sin tecnicismos innecesarios.
Es un tratamiento térmico que enfría el acero a temperaturas bajo cero (normalmente -196 °C) para transformar la austenita retenida en martensita. Esto aumenta la dureza Rockwell y la resistencia al desgaste sin modificar las dimensiones de la pieza.
Lo usamos en engranajes de transmisión pesada, matrices de estampado, herramientas de corte, rodamientos y cualquier pieza de acero estructural que requiera mayor vida útil bajo carga cíclica o abrasión.
El ciclo completo dura entre 24 y 48 horas, dependiendo del espesor y la aleación. La temperatura de trabajo es de -196 °C, utilizando nitrógeno líquido como medio criogénico. Después se realiza un revenido controlado para estabilizar la microestructura.
No de forma significativa. En aceros como el 4340 o el D2, la criogenización profunda incrementa la dureza entre 2 y 3 puntos HRC sin reducir la tenacidad al impacto. En algunos casos incluso mejora la resistencia a la fatiga.
Trabajamos bajo procedimientos internos basados en normas ASTM E18 (dureza Rockwell) y ASTM E23 (impacto Charpy). Cada lote incluye un informe con los valores medidos antes y después del tratamiento.
Envíanos un correo a info@humancoldemail.com con el tipo de acero, las dimensiones y la cantidad de piezas. Te responderemos con el tiempo de ciclo estimado y el costo del servicio.
Mientras otros tratamientos se quedan en la superficie, nosotros transformamos la microestructura interna del acero para lograr propiedades que ningún temple convencional alcanza.
Los tratamientos subcero convencionales solo transforman entre un 60 y 70 % de la austenita retenida. Nuestro proceso a -196 °C durante 24 horas alcanza una conversión superior al 95 %, lo que se traduce en un aumento real de dureza Rockwell de hasta 3 puntos HRC en aceros para herramientas.
La criogenización profunda no solo elimina austenita; también induce la precipitación de carburos submicroscópicos homogéneamente distribuidos. Esto mejora la resistencia al desgaste sin sacrificar tenacidad, algo que los temples a -80 °C no logran.
Componentes como engranajes de transmisión pesada o matrices de estampado sufren deformaciones durante el servicio si la austenita retenida se transforma con el tiempo. Nuestro tratamiento elimina ese riesgo de forma permanente, asegurando tolerancias dimensionales estrictas durante toda la vida útil.
Hemos tratado más de 15 000 piezas para los sectores minero, automotriz y de herramientas. Cada lote se documenta con mediciones de dureza Rockwell y análisis metalográfico, y nuestros clientes reportan una reducción media del 40 % en fallas prematuras.